Ser
pedrojuanino es una tarea difícil especialmente cuando se sale de los límites
de nuestra ciudad y somos vistos y tenemos una imagen de adjetivos
calificativos nada agradables, todos ellos denigrantes. Al estar en otros
círculos siempre el dedo índice de los demás nos apuntan con estos adjetivos.
En estos últimos días ocupamos los medios de comunicación con noticias tales como amenazas a periodistas vía celular, corazón adornado con balas indicando cual sería el destino de la destinataria del paquete, asesinato de una mujer y que fue enterrada en un predio en construcción, amenazas de bomba en un local comercial y otra cerca del Palacio de Justicia que al final resulto que no era bomba, era un fiasco.
Todas estas noticias ocuparon los espectros radiales, banda ancha de internet, imagen y audio en televisión, esto a nivel local y nacional.
En todas estas situaciones mencionadas el factor común es la baja autoestima.
Esto es el resultado de un sistema educativo que no ha sabido formar a la gente de una manera que seamos sanos y felices.
Es imposible que en una población feliz se maten unos a otros, como también es imposible que la gente feliz tenga miedo.
Una población con alta autoestima es responsable, solidaria, libre y tolerante.
Una población con alta autoestima es educada.
Una población con alta autoestima va más allá de exigir que el gobierno cumpla con su responsabilidad, cumple ella misma con sus obligaciones y de esa manera exige que los otros cumplan con la suya.
Necesariamente cuenta con unos medios de comunicación que comunica lo que realmente necesita la población para crecer en todos los campos.
La clase empresarial se dedica a ofrecer los productos y los profesionales servicios, que la población necesita.
Un pueblo con alta autoestima elige como sus gobernantes a las personas que realmente tienen la capacidad para hacerle frente a los grandes problemas que tiene la sociedad y eso hace que cuente con todo el apoyo de la población.
Un pueblo y su gobierno que tiene baja autoestima, lo único que tiene para resolver el problema de la inseguridad y solicitamos muchas veces la presencia del ejército para resolver problemas que no somos capaces de hacerlo en una sociedad que busca afianzar la democracia como medio de dirigir nuestro destino. La presencia del ejército está muy lejos de ser capaz de subir la autoestima de la población, es todo lo contrario.
Si nos proponemos a detectar las omisiones que han cometido todos los ciudadanos las vamos a encontrar.
De lo que se trata es de detectar todas las necesidades insatisfechas, necesidades mismas que han dado lugar la delincuencia organizada.
Si satisfacemos esas necesidades, le quitamos su razón de ser a esa clase social cuyas actividades laborales están al margen de la Ley y eso provocará que estos caigan por su propio peso.
Que se piensa de nosotros cuando la primera noticia radial del día es el parte policial, cuando las webs publican el resumen de las noticias policiales, cuando se tiene sección especializada en noticias de narcotráfico como si fuera un deporte, que mal hacemos a nuestra ciudad con estas actitudes, no digo que no se publiquen pero darle toda esa importancia es absurda.
Albert Einstein dijo: Es imposible que se puedan tener resultados diferentes haciendo más de lo mismo.
Se requiere un cambio en actitudes y acciones por parte de los gobernantes, los empresarios, los medios de comunicación, de los maestros, de los estudiantes universitarios, de la ciudadanía.
El cambio es posible.
Se requiere que cuando menos surja un medio de comunicación, formadora de opinión, que siembre la semilla de la cordura, esta se encargará que todos los medios entren a la misma frecuencia y siembre paz mental para que en poco tiempo cosechemos la sociedad que el pedrojuanino desea, anhela y exportemos nuestra verdad, una sociedad de gente trabajadora, próspera, de familia, de gente feliz.