Fecha de Publicación: 2026-08-07 | Por: Alejo A. Mendieta
Antes que nada, es importante hacer saber a quienes no lo saben y refrescarle la memoria a aquellos que ya lo olvidaron, sobre el origen histórico de la frontera Pedro Juan Caballero – Ponta Porã. La misma tiene su origen hacia finales del siglo XIX, cuando una vez finalizada la guerra contra la Triple Alianza (Brasil, Argentina y Uruguay contra el Paraguay) en el año 1870, Brasil se adjudió gran parte del Norte del territorio paraguayo, bautizado por los brasileños con el nombre de Mato Grosso, por la espesura de sus bosques.
Rica en la producción natural de Yerba Mate, las tierras del Mato Grosso despertaron de inmediato el interés de grandes compañías explotadoras de la época, por citar apenas una de ellas, la Mate Laranjeira de Tomás Laranjeira, que se instalaron en la región, en los antiguos campos de Jerez y comenzaron la explotación masiva del producto, es decir, la Yerba Mate que tenía como destino primario la Argentina y de allí al Uruguay y Sur del Brasil donde se consumía dicho producto.
Ese detalle, el que refiere al destino de la Yerba Mate, es el que debe ser tenido en cuenta a la hora de hablar de la frontera Pedro Juan Caballero-Ponta Porã, ya que el puerto de embarque de la Yerba Mate más cercano y económico para los explotadores de la misma, era el puerto de la Villa real de la Concepción, y para llegar a el, las tropas de carretas tiradas por bueyes que la transportaban, debían pasar indefectiblemente por esta frontera, aunque debemos señalar, que primeramente todo se centralizaba a 14 kilómetros al Sur, en la localidad de Sanja Pytã, y luego se trasladó al Paraje Punta Porã, hoy Pedro Juan Caballero, debido a existencia de hermosas lagunas que servían para la provisión de agua a las bestias y a los boyeros.
A partir de ese momento, en la primera de década de los años 1880, comienza en el Paraje Punta Porã un auge económico de ida y vuelta. Por un lado, el del Brasil que explotaba la Yerba Mate y la embarcaba cruzando por el Paraguay, y por el otro el interés despertado en comerciantes como el sanpedrano Pablino Ramírez, y otros que luego lo siguieron, quienes vieron que en aquel lejano Paraje existía un potencial comercial muy grande en el sentido de proveer a esa zona del Brasil de productos importados de Europa y productos de primera necesidad. Se inició de esa forma, el ida y vuelta comercial de ambos lados de la frontera, y el Paraje se fue convirtiendo en un poblado al igual que del lado brasileño, hasta que en 1899, se crea una Comisaría de carácter policial y dos años después en 1901, el departamento de Pedro Juan Caballero dependiente de Concepción, y una década más tarde, el poblado de Ponta Porã del lado brasileño.
Con el paso de los años el embarque de la Yerba Mate por el puerto de Concepción fue perdiendo fuerza pero el comercio fronterizo siguió su curso normal y en constante crecimiento, seguía siendo apetecible para el pueblo brasileño los productos que se ofertaban del lado paraguayo, y para los paraguayos se volvió más rentable el consumo de productos de primera necesidad que para ese entonces el Brasil producía con calidad y llegaban a la frontera a precios bien accesibles.
Posterior a la Yerba Mate vino el ciclo de la explotación del Café del lado paraguayo, a la par el comercio fronterizo seguía creciendo, y tan grande era la influencia brasileña, que los precios de productos que se ofertaban del lado paraguayo eran en cruceiros, moneda brasileña. Luego llegó la época de la explotación maderera de ambos lados de la frontera, llegando a un punto tal, que entre las dos ciudades había casi un centenar de aserraderos que se encargaron de acabar por completo con la espesa vegetación que caracterizaba a esta zona. A la explotación maderera le siguió la exportación de soja, los numerosos silos que se instalaron ocuparon los lugares de los antiguos aserraderos, la triangulación con la anuencia del Gobierno paraguayo era el negocio del momento. ¿Qué era la triangulación?, no era otra cosa que la entrada de soja brasileña a territorio paraguayo y su salida inmediata para ser embarcada en el puerto de Paranaguá con destino al Asia o Europa como si fuera soja paraguaya. Ese trabajo lo coordinaba la “Mafia de la Soja”, a la cual todos los sojeros debían someterse, menos el español Domingo Martín Martín, quien pagó con su vida tal negativa.
En todo este tiempo, en cada uno de los ciclos citados, el sector comercial fronterizo, los paraguayos vendiendo productos importados a los brasileños y los brasileños vendiendo productos de primera necesidad a los paraguayos se desarrolló con total normalidad. Únicamente del lado brasileño había grandes supermercados, del lado paraguayo a lo máximo que se llegaba era una Despensa o Bazar. Las estaciones de expendio de combustible (“Postos de Gasolina”) para automóviles y camiones se encontraban a montones del lado brasileño, mientras que del lado paraguayo apenas dos estaciones simulaban hacerles competencia, porque la diferencia de precio era muy grande. También la infraestructura hotelera y gastronómica estaba instalada casi en su totalidad en Ponta Porã.
El fortalecimiento de la moneda brasileña con la aparición del Real, pues no debemos olvidar las diarias devaluaciones que sufría el Cruceiro, Cruceiro Novo, Cruzado, Cruzado Novo, ocasionó una suerte de deflación del lado brasileño y los precios de todo tipo de productos dejaron de ser rentables para el consumidor paraguayo, y allí se invirtió la situación, comprar del Paraguay se volvió más rentable en todos los sentidos, tal es así que varios comerciantes brasileños abrieron negocios del lado paraguayo, se instalaron varias gasolineras, grandes supermercados y comenzaron a proliferar las “Comerciales” antecedidas por las iniciales del propietario, por ejemplo;”ZZ Comercial”, “YY Comercial”, “Comercial EyE”, en fin una serie de pequeños, y no tanto, supermercados, de los que se surten la gran mayoría de los brasileños residentes en Ponta Porã debido a los precios bajos que ofrecen.
En resumidas cuentas, en las dos últimas décadas se revirtió la situación, y lo mismo que durante los más de 100 años que tiene la frontera Pedro Juan Caballero-Ponta Porã soportaron los comerciantes paraguayos, ahora no lo pueden soportar los comerciantes brasileños y realizan un reclamo por demás absurdo, que orilla lo ridículo, ya que presionan y exigen al prefecto Flávio Kayat, obstaculizar en lo posible el ingreso de vehículos provenientes del Brasil para realizar compras en territorio paraguayo.
Y no es así como van a lograr que la clientela vuelva a ellos, la competencia debe ser con precio y calidad.