El príncipe Guillermo y su nueva esposa Catalina efectuaron una inesperada salida en un auto Aston Martin, el viernes por la tarde, para ir del palacio de Buckingham hasta su residencia londinense.
Hacia las 14H45 GMT, el príncipe Guillermo apareció ante las cámaras al volante del deportivo azul marino de su padre, el príncipe Carlos, y circuló por la famosa avenida Mall, prohibida al tráfico durante la jornada, para gran entusiasmo de la muchedumbre.
A su lado, Kate Middleton, que aún llevaba su elegante pero sencillo vestido de novia diseñado por Sarah Burton, saludaba con la mano a los paseantes.
El coche llevaba una matrícula en la que podía leerse "JU5T WED" ("recién casados", aunque con un cinco en lugar de la S) y acarreaba globos multicolores. En el capó había una "L", que indica la presencia de un joven conductor.
Según un comunicado oficial, la pareja se dirigía a Clarence House, residencia del príncipe Carlos y sus hijos, para descansar tras un convite ofrecido por la reina Isabel II a 650 invitados en el palacio de Buckingham.
Los recién casados debían retornar al final de la jornada al palacio, para asistir a una cena a la que seguirá un baile, en presencia de 300 invitados cuidadosamente seleccionados.