História : !Quienes se animen a pelear y morir conmigo que se alisten!
04/06/2026 / História / Visitas: 165
Ahamítante amoirû Valinotti-pe ikatúrô/ aloamíne ajuhúrô Rojas Silva kurusu" (Iré a acompañar a Valinotti/ a enaltecer si encontrare la cruz de Rojas Silva), decía en 1928 Emiliano R. Fernández al escribir Aháma che China, hoy conocida como Che la Reina. Por entonces, la población paraguaya estaba ya inmersa en el clima espiritual de una conflagración en el Chaco.

En tren de descifrar las claves que los versos emilianenses dan para entender los diversos momentos de la historia paraguaya, es oportuno preguntar quién era aquel Valinotti al que el poeta menciona en la segunda estrofa de su poesía musicalizada por Félix Pérez Cardozo.
 
El historiador Roberto A. Romero (1), transcribiendo un texto escrito por el poeta y músico Darío Gómez Serrato, da una respuesta a esa pregunta al señalar que la alusión era al "cabo conscripto Luis R. Valinotti". Su testimonio es de primera mano porque tanto él como - según aclara- los ocho hermanos Valinotti que combatieron en la Guerra del Chaco eran de Trinidad, como él. El valor agregado de su aporte es que los datos que menciona fueron recogidos de boca de Francisco Valinotti, uno de los Valinotti sobrevivientes de la contienda chaqueña.
 
Menciona Gómez Serrato, aludiendo a los episodios ocurridos en los fortines Sorpresa (boliviano) y Falcón (paraguayo) en 1927, que el teniente Adolfo Rojas Silva "ya había caído bajo el plomo boliviano" del sargento Froilán Tejerina - al que también cita R. Fernández en la última estrofa de Che la Reina en su versión original- en el fortín boliviano.
 
Expresa después que aquel Valinotti consumó - después del asesinato de su jefe, el teniente Rojas Silva- "la hazaña de derrotar con veinte soldados a numeroso contingente enemigo" en el fortín paraguayo.
 
"Frente a la minúscula guarnición paraguaya se asoma abrumadora tropa boliviana. Hay entre los nuestros quien titubea. Entonces el cabo conscripto Valinotti, con firmeza guaraní, se planta en arrogante postura vertical y sentencia: «Quienes se animen a pelear y morir conmigo, que se alisten». Coloca en línea de tiradores a los veinte soldados, a larga distancia uno de otro, simulando amplio frente de defensores. Y acompañado de un carabinero va al encuentro de un parlamentario boliviano. Éste le intima rendición a Valinotti en razón de la gran superioridad numérica del invasor", cuenta Gómez Serrato.
 
"El paraguayo le contesta - continúa- que tampoco son pocos los defensores del fortín. Concuerdan caballerosamente medir fuerzas y cada parte vuelve a su puesto. Los bolivianos atacan y los paraguayos responden con unísonas descargas desde su precaria pero extensa línea de tiradores. El enemigo se impresiona ante la aparente superioridad del destacamento y se retira."
Acota el relator que Luis R. Valinotti fue "condecorado con la Medalla del Ejército Paraguayo" y que murió "de muerte natural en Asunción el mes de mayo de 1962".
 
Apunta luego que de los ocho combatientes, cinco "volvieron con vida, ilesos, al finalizar la guerra".
(1) Romero, Roberto A. Emiliano R. Fernández, mito y realidad. Asunción, 1988. Págs. 39-40.
El Valinotti al que Emiliano R. Fernández menciona en una de sus obras más celebradas es uno de ocho hermanos que combatieron en la Guerra del Chaco.

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