La
población recuerda hoy aquel percance de Pablino Ramírez, quien al romperse los
ejes de su carreta no tuvo otra alternativa que quedarse por unos días más en
este paraje para repararlo.
Se
instaló a orillas de la legendaria laguna Punta Porã, en donde levantó un
precario rancho, dando así inicio a la que es hoy la pujante Pedro Juan
Caballero, capital del decimotercer departamento del Amambay.
Pedro
Juan Caballero está situada en uno de los puntos más altos de la cordillera del
Amambay, por lo que también es conocido como la terraza del país.
Según
la historia, luego del paso de Don Pablino Ramírez por el paraje y que dio
lugar a la creación del nuevo poblado, el 1 de diciembre de 1899 se promulgó el
decreto por el cual se reconocía oficialmente al núcleo poblacional denominado
paraje Punta Porã.
En el lugar se instaló una comisaría que estaba a cargo de un jefe de policía y tres soldados. El 30 de agosto de 1901 el Congreso sancionó la ley por la cual se creaba el departamento del Amambay, cuya capital se denominó Pedro Juan Caballero, en homenaje al jefe de la revolución de Mayo de 1811.
Desde
aquellos inicios, la ciudad experimentó un formidable desarrollo, teniendo en
cuenta su límite con el Brasil de cuya ciudad Ponta Porá apenas la separa una
calle.
Sin
embargo, en los últimos años, viene soportando como en el resto del país una de
las más graves crisis económicas de su historia, que en gran parte se debe a
los numerosos obstáculos creados por el vecino país, que ha llevado a la casi
total desaparición de los miles de sacoleiros que diariamente invadían sus
calles abarrotando los negocios locales.