La misma recordó, en entrevista radial con la 650 AM, que en diciembre ya habían denunciado la mala utilización de los fondos subsidiados por el Estado al PLRA, ya que no pudieron acceder a los documentos correspondientes.
“La ley establece claramente en que se puede gastar el subsidio para el PLRA. En el 2016 se le transfirió casi G. 15 mil millones. No vamos a retirar la denuncia, queremos saber en que se gastó ese dinero. Ellos tienen que devolver esa plata”, resaltó Vazquez.
Basilisa criticó que siempre Efraín Alegre y sus cercanos alegan persecución política cuando se les exige que cumplan la ley, siendo que ellos siempre piden que otros actúen correctamente.
“Utilizan la plata del PLRA y no hacen rendición de cuentas. Utilizan la plata del PLRA para grandes farras, para comer paellas y mariscos en restaurantes y hoteles de lujo aquí y en Uruguay. La gente tiene que saber lo que pasa en el PLRA”, indicó.
Este jueves, el diario La Nación publicó que además el candidato a la Presidencia de la República por la alianza Ganar, Efraín Alegre, autorizó la compra de decenas de litros de alcohol PLRA en los días previos al 31M.
Al mirar las facturas con cargo al Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), hace pensar que en dicha agrupación política había una intensa actividad en los días anteriores a la noche del 31 de marzo de 2017, cuando se ejecutó con precisión quirúrgica la quema del Congreso Nacional, pero previamente se creó el caos en las calles por violentos militantes azules, con el apoyo de barrabravas alquilados, para justificar el atropello.
OPERACIÓN MOLOTOV
La documentación obtenida hace imaginar a un ejército de afiliados liberales cargando, descargando, almacenando y preparando todos los pertrechos necesarios, para lo que muchos dieron en llamar la “operación molotov”.
En días previos al 31M, las facturas hablan que Alegre, autorizó la compra de decenas de litros de alcohol, que posteriormente, por las palabras “milagrosas” del senador Luis Alberto Wagner, se convertirían en “vinagre” a la hora del trabajo de investigación fiscal sobre el incendio del Congreso. Asimismo, se disparó la adquisición de gasoil y nafta en comparación con otros meses.
Los fuegos artificiales formaron parte del esquema de asalto al Parlamento, en que todos vieron cómo fue utilizada la pirotecnia no solo para generar zozobra en las calles de la ciudad, sino para enfrentar a los efectivos policiales y para dispararlos a la estructura del Congreso. El PLRA adquirió más de G. 10 millones en fuegos artificiales, entre ellos la compra de “Judas Kái” a precio de oro, porque costó más de medio millón de guaraníes.
CONVOCATORIA DE ORO
La otra pata del esquema fue la coordinación para la presencia de los “patrióticos” manifestantes durante las violentas jornadas del 31M. Efraín Alegre pagó por enviar 438.000 mensajes de texto a sus afiliados y por otros 2.000 mensajes de WhatsApp para los dirigentes cerca de G. 9.500.000 guaraníes. Resulta onerosa la cantidad si consideramos que la mensajería masiva por WhatsApp es prácticamente gratuita.
En una de las facturas pagadas a la empresa “Datos” (propiedad del encuestador del PLRA, Fabián Martí), para el envío de mensajes a la militancia del PLRA, señala claramente que se paga por difundir mensajes masivos con el título “Atropello al Congreso Nacional”.
LA LOGÍSTICA, A PUNTO
La convocatoria a miles de afiliados del PLRA para atropellar el Congreso también demandó el pago de más de G. 75 millones a diversas empresas de transporte del país, para que trasladen a los militantes hasta Asunción y posteriormente lo retornen a sus ciudades de origen.
El día anterior al 31M se pagó por la compra de 1.450 banderas con palos la cifra de G. 15.600.000; además, G. 4.000.000 por la elaboración de 100 pasacalles que pudieron ser observados colgados en diferentes puntos de la ciudad y el país.
El PLRA también utilizó más de G. 9.000.000 de sus fondos partidarios para alquilar sistemas de audio, fijo y móvil, con los que durante toda la jornada del 31M incitaron a la violencia. En tanto que la producción audiovisual, el alquiler de pantallas gigantes y proyectores, así como la compra de televisores LED le demandaron un pago que rondó los G. 11.500.000.