masGuía Profesional y de Servicios
Locales
Las llagas abiertas del campo paraguayo
Fecha de Publicación: 2026-06-19
Por Fabio Aníbal Jara Goiris(*): El Paraguay está de luto. La muerte de policías y campesinos sin tierras – en combate fratricida - demuestra que las llagas del campo paraguayo están muy lejos de cicatrizarse.

 La tan pregonada ‘reforma agraria’ jamás hizo parte de los programas de los gobiernos, máxime durante la larga dictadura colorado/stronista. Los teóricos hablan también de la ausencia de una ‘revolución burguesa’ en el Paraguay que podría traer una mejor distribución de la tierra y de los bienes materiales, pero, al igual que la reforma agraria, nunca fue implementada. La elite dominante siempre se mostró indiferente al problema de la tierra en el Paraguay. El resultado es la presencia conmovedora de una clase subalterna sumida en la miseria, el infortunio y la indigencia.

 Lo que viene ocurriendo en el Paraguay desde hace más de 150 años de vida republicana es una ‘lucha de clases’, donde entran en confronto permanente, por un lado, un antiguo ‘patrimonialismo’ que congrega a terratenientes, aliados a un Estado burgués, que le facilita todo y que domina autoritariamente la escena política y social del país y, por otro, un pueblo abandonado por décadas por ese mismo Estado burgués que lo arrojó en la miseria, la ignorancia y la alienación y que ya no soporta el peso de un capitalismo salvaje que le carcome hasta el alma.

 Para empeorar, existe una prensa derechista, conservadora y autoritaria que se encarga de transmitir subrepticiamente las ‘virtudes’ de un aparente nacionalismo democrático y para lo cual ‘denuncian’ las ‘infiltraciones’ de ‘agentes perversos’ que incitan a la violencia en el campo. Sin embargo, no tratan de clarificar y desembarazar el nudo histórico fundamental que es el patrimonialismo usurpador. Con esto se crea una trabazón ideológica conservadora en el subconsciente no solamente del sumiso ciudadano paraguayo, sino de la clase media urbana que pasa a actuar como juez implacable de la ‘causa democrática’ poniéndose en contra de humildes campesinos. En el Paraguay se está a punto de formar una masa urbana reaccionaria.     

 Fernando Lugo no es el iniciador de este largo proceso de lucha de clases, al contrario, en su gobierno empezaron a verse finalmente las verdaderas llagas abiertas del campo paraguayo, escondidas por dictaduras que jamás atinaron a realizar una reforma agraria y tampoco una revolución burguesa. El resultado es que cualquier gobierno que venga a asumir el poder en el Paraguay deberá considerar con urgencia el tema de la lucha por la tierra, de la reforma agraria, de la agricultura familiar. 

 Marx ya decía en 1848 que de todas las clases que hoy se oponen a la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria. El proletariado, en cambio, es su producto más peculiar. Es decir, la respuesta verdadera al dilema del campo paraguayo debe venir de las clases populares. La emancipación del trabajo debe ser obra de la clase obrera. Las explicaciones que vienen de la burguesía y su entorno ideológico conservador, tratan siempre de ubicar al obrero paraguayo en el papel de mero espectador. La democracia burguesa utiliza el discurso de administrar la vida por el pueblo o para el pueblo y, sin embargo, lo hace exactamente contra el pueblo.

(*) Fabio Aníbal Jara Goiris: Máster en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad Estadual de Ponta Grossa, Paraná, Brasil. 

 

 


Comentar desde tu Facebook
Búsqueda personalizada
Galería de Fotos
Sin Imagen


Publicidad - MILE PERFUMERIA