La manifestación fue convocada por familiares del adolescente de 14 años, alumno del 9° Grado del colegio Rosenstiel, cuya madre había denunciado que el mismo fue víctima un supuesto hecho de acoso y coacción sexual, y acusó del mismo al entonces vicedirector, Lic. Carlos Winkler, quien en estos momentos se halla con orden de captura y prófugo de la justicia.
A pesar de que el acto central tuvo como escenario una de las veredas del local de la Universidad Católica, fueron muy pocos, no más 20, los alumnos de dicha institución que tímidamente participaron de la manifestación, apenas como unos curiosos más.
En tal sentido, es importante señalar que el ahora acusado y prófugo Carlos Winkler, se desempeñaba hasta el día en que fue acusado, como docente de la Universidad Católica, de allí la justificativa de que sus ex alumnos no hayan participado de la manifestación, no descartándose también alguna suerte de prohibición emanada de instancias superiores.
Durante el acto muchas personas hicieron uso de palabra y repudiaron enérgicamente tan deleznable actitud al tiempo de clamar justicia, pero el momento más emotivo se dio cuando una compañera del adolescente, en su intento por llegar con su mensaje de dolor y clamor de justicia a todos los presentes, se quebró en llanto.
Las personas de bien, que libre y espontáneamente participaron de la manifestación, portaban globos blancos que por momentos eran agitados al grito unísono de…¡queremos justicia, queremos justicia, queremos justicia!. Tampoco faltaron las pancartas clamando ¡Justicia! ¡Descubrimiento de la verdad! ¡Castigo al culpable! ¡Justicia para todos ricos y pobres! ¡ El que no debe no teme ¿Por qué te escondes?!. etc, etc.
Ya en la parte final del acto, un grupo de adolescentes, compañeros de la víctima, se presentaron con algunas pancartas, y una de las compañeras, visiblemente dolida, rogó a las personas adultas y mal intencionadas, que no levanten falsos testimonios en contra del compañero en desgracia solo para querer justificar un delito cometido por un adulto. “Mi compañero no es lo que dicen de él. Él es una víctima inocente. Por eso les pido que no inventen cosas de él” afirmó la joven .
Un hecho llamativo fue también la nula participación de autoridades, a excepción de la concejala Angélica Valdez, de los docentes del colegio Rosentiel, de la Universidad Católica y del Clero.
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